En las noche frías de invierno,
me acompaña su guadaña, su filo en mi cuello,
la mente se nubla se crea un destello
los ojos se cierran se escucha el.silencio
en los ojos se ve el brillo de la vida
y en el corazón los anhelos de la misma...
Mas sin embargo vive inerte
No piensa, no siente
Solo espera el momento, la llegada de su muerte
El día en que su dolor se duerma y su alma viva
El segundo que lo llenara de alegría
Escuchar las voces que lo están esperando
Lo acompaña un violinista
Que mejor eutanasia que morir al lado de un bello sonido
Con la sonrisa en el rostro y el cuerpo afligido.

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