domingo, 10 de noviembre de 2013

Hoy escribimos. . .


Bien dicho me dijo la vida, que pasa lenta, rápida, callada y sumisa. Que corre al vuelo de palomas en el cielo, para yo estar aquí durmiendo pensándote cuantas veces puedo, mas sin embargo un destello alumbra mi pensar alguien más se acerca, lo escucho pero no lo veo pasar,  me cubro los ojos no quiero mirar, me oculto en la sobra para que no me vea al pasar, puede que sea un alma buena o mala, arriesgarme no me agrada nada. Cuando te pienso, te pienso solo a ti, aquellos ojos que un día vi, y hoy son mi droga, esa sonrisa que  mire a lo lejos de pronto se puso en mi rostro y me ahogo el silencio, aquellas palabras tan simples pero arrulladoras de mi pesar, esas cosas que uno siente pero no ve pasar, ante la cerradura de un alama atrapada dentro de sí misma y su propio dolor es el candado que lo cierra,  sus ojos aquellos ríos inquietos que desbordan cada mañana para en la tarde calmar sus aguas, son aquellos labios que se mojan con agua salda , se secan, se agrietan, se pierden entre el rostro y no se muestran vivos ni de color rojo,  aquellos que anhelan no un beso si no un toque de agua dulce,  que los revivan, que les den vida, para que la sonrisa no sangre al ser exhibida. Bien me dijo aquel duende en un sueño; que tengo que recordar todo aquello que era bello, que causaba el alboroto del corazón y el cambio de respiración, aquel dulce trago de la vida, que te da un segundo más de alegría, si bien se guardan esas aves en la jaula llamada corazón, ¡ que salgan libres! Tenles compasión. Estas palabras son escritas por ti y por mí la unión de dos almas cantando una misma canción, ¿acaso no escuchas? Los hermosos violines que suenan en tu corazón, pero tus los opacas con tu falta de convicción, acércate a ellos y a mí,  cantemos una vez más, yo la vos y tu violín.
Marijose Pérez Corlay  28/10/2013  23:20 

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